#23 Niña del alma

Niña del alma mía;
¿qué es lo que en ti ocurre ésta mañana?
¿Es, tal vez, la vacía
visión que del alba emana
la que te tiene en vela ésta semana?

¿O es que acaso tu daimon
se anda espejando en Deimos?
¿Quemara acaso el rayo
verdes ramos de tu olivo?

Deseo que en ti el aura fotónica
etérea brille en subópticas frecuencias,
cómo una bombilla alumbra la habitación vacía.

Deseo en ti la hierba verde hallada
en las bocas de las serpientes,
la firmeza del camino y del cayado.

Deseo en ti el valor de las hojas cadúceas,
el de árboles que más que nadie vivo han visto inviernos;
deseo en ti la maravilla equinoccial que aflora en su bóveda,
catedral viva en la que los salmos se hacen trinos
en un festín de cerezas.

Niña del alma mía,
deseo en ti la llama encendida
cuando, en hora sombría
-luto y alas heridas-
los arrecifes azabache anidan.

Vuela, niña, siempre que puedas:
en versos de inercia en tu tren azul
aunque los de enfrente se hayan fumado más de un leño;
vuela cuando tu aliento traza en el lienzo
el puro aroma de los lirios.

Ya lo dijo Weil;
sólo el arte nos hace libres,
libres de hacer del camino el dios único
antes de que expire el cirio.

Por éso vuela,
niña mía,
vuela en álgidos gemidos de alcoba
que ninguna llama es eterna
y hace falta amor en el mundo;
deja que el níspero en tu voz despierte
el trino de los pájaros sumidos
en el letargo de los indolentes.

Vuela, y haz de tu vuelo
la envidia de Ícaro;
sé la estrella fugaz
cuya luz, cuando se extinga,
alumbre aún más de mil ciclos.

Aunque no me quieras,
seguiré invocando el viento en tus velas
hasta que sanen las alas.

No pienses en mi, niña, y vuela;
no me pienses triste por no estar contigo:
mi único hogar feliz siempre ha sido el olvido.

Ahora no

Eterno retorno o perpetuo avance; os dejo con éste gran poema, de la mano de Elena Memba.
Salud.

Elena Memba

kayla-rojales-587762-unsplash.jpg Fotografía: Kayla Rojales

Ahora que he tendido lo empañado,
y lo empeñado.
Ahora que las aceras están mojadas
y los pies no se pegan al suelo.

Ahora que he cogido el vicio
de vaciar la estantería.
Ahora que brilla el último rayo,
y el primero.

Ahora miras.
Ahora vuelves.

Ahora que sueno en sol,
y en fa.
Ahora que las pausas no son pausadas,
ni el retroceso retrocede.

Ahora que los bancos están ocupados,
y quema el hielo.
Ahora que he desviado las vías,
que te has quedado sin trenes.

Ahora miras.
Ahora quieres volver.

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#22 Aquí y allí

 

Aquí las ventanas
se tornaron aspilleras
las arcadas en portones;
en fosos los puentes,
en fosas las tumbas.

Allí
el púlpito se tornó parapeto
de una razón suprema;
la razón de la porra, del látigo
y de las pastillas.

Aquí
la alegría de saber que ni Orwell ni Huxley vivieron
para ver cumplidas sus profecías.

Allí
la tristeza del seguir siendo
a veces
pese al Sol, edad dorada.

Aquí
encendido
cómo una bombilla ilumina una habitación vacía

Allí
brasa ardiente esperando el alba

Aquí
siempre reinó la noche

Allí
los reyes siembran pesadillas

Aquí
la violencia germina en paz

Allí
su paz se engendra en violencia

Elegir es fácil
Coexistir es difícil
Combatir es —la causa

La libertad es el día
El momento; ahora.

R.