Rezos a la luz del Alba; Poemas del espíritu bastardo I

Inmerso en las labores de los días

Y lo incierto de las noches sin rumbo,

Mi lamento ahogo en lo más profundo

Del ponto, agua oscura en que me hundía.

 

Saliendo del ojo, ¡Oh gota salina!

Ya relegado a la sombra el escudo,

Luz de albor, tornas en cristal el muro

Y engendras de la savia otra semilla.

 

Mas, cuando en embudo, abisales simas

Desde los cielos se ciernen, y el mudo

Grito atrona y tortura, a ti acudo,

Mi dulce centro, ofreciendo éstas rimas.

 

¡Oh luz primera! Traéme en ésta vida

Lo que no aguarda tras el sueño oscuro;

Pues del gris al negro tiende el futuro

Si el alma se hace árida en la huida.