#39 3 Liras a los propios dioses

No es, tan sólo, el deseo
lo que anima mis dedos a rozar tu piel;
es guardar de tu cuerpo
la dúctil memoria del ser,
la forma primera en que aprendemos a ver.

No son sólo los labios
ni son unos besos encendidos el amor;
es la senda del sabio
es, en la fuente, el sabor
a un río profundo que corre entre los dos.

No es solamente el sexo
motor que en el ser enciende llama y pasión;
es labrar pleno el nexo
aventurarse sin temor
andar juntos sendas más antiguas que dios.

Robestrébol

#19 Elegía del Cátaro (Soneto)

Elegía del Cátaro

Del respeto que yo siempre tuviera
por madres, meigas y grandes mujeres,
abandoné yo todos mis quehaceres
por el amor a una bruja en la hoguera.

El bastón, que apoyo y fuerza me diera,
el sueño y el tiempo de los placeres
dejo en cuidado al Sol, con mis enseres
sobre una losa junto a la alta higuera.

Montaña arriba sigo la invisible
estela del astro -fausto- en que haya de arder
el alma en espiral, indirigible;

en hacerse primar por lo tangible
mundo alguno sin mi habrá de perecer,
pues el amor ha -siempre- de ser libre.

R. Cirhián

catar

Minerve, Francia; monumento al catarismo.

#12 – Yo te perdono

Yo te perdono

Sé que tienes argumentos justos y necesarios
para rebatir mi condena.

Sé que has desarrollado una capacidad de reflexión
y una lógica contundentes
inquebrantables y dignas de un mente lúcida
cómo la de Hipatia.

Sé que tienes el alma buena y clara
-cómo la de Cristine Pizán-
en la ciudad de tus damas.

Sé que tienes un corazón
donde late una estrella
del blanco tinte de los lirios.

Por eso
yo
te perdono.

Yo te perdono
por armar en torno a ti una armadura y una máscara.

Yo te perdono
por precipitar nuestros nexos íntimos
a una fisicalidad
prematura.

Yo te perdono
por no amarme,
por hacer dudar a mi quinto corazón
entre Safo y Lesbia.

Yo te perdono por pensar
que en el amor de los pájaros
y de las serpientes
hay necesidad
del dolor de los hombres.

Yo te perdono
por no quererme
como se quieren
los niños.

Yo te perdono
por el silencio
por la incertidumbre

por la compasión.

Yo te perdono
por ayudarme a creer que es posible construir un mundo
en el que las mujeres
-felices, libres, sabias-
quieran ser madres.

-No me importa
si deseas tener camada o no;
si algún día la tuvieses
y necesitas ayuda, llámame y
(hasta que tú me digas) voy-.

“No importa el que no sea mía
–nada en verdad poseo ya–
será, de tu alma, la mitosis y
en ella, tal vez en alguna parte,
aún se me podrá hallar.

Yo te perdono
por no haberme reconocido
ni querer conocerme

te perdono
por ser feliz sin estar conmigo

Yo te perdono
por todo, pero
sobretodo

te perdono
por hacerme
feliz.

R.

#8 Dúctil traducir

La Musa Malalta / La Musa Enferma / La Muse Malade (Charles Baudelaire)

aku-no-hana-4894285

Imagen de la obra Aku no Hana de Shûzô Oshimi

Hace ya tiempo, llegó a mis manos una edición bilingüe de las Flores del mal / les Fleurs du mal de Baudelaire, de la conocida editorial Visor. Sinceramente, no la recomiendo; las traducciones de Visor que haya visto hasta ahora, son algo pésimas; en ésta, en especial, el traductor Jacinto Luis Guereña parece que por alma tenga el canto de una piedra y sus mismas ganas de moverse.

Sin embargo, no basta con decirse que cualquiera podría hacerlo mejor. Es suficiente con dejarse jugar y disfrutar del resultado. Traducirlo primero al catalán me ha ayudado también, porque mi francés es, cómo mucho, pasable.

Os dejo la versión en catalán, en castellano y la original. He intentado mantener el ritmo y la sonoridad dónde me ha sido posible. Salud.


La Musa Malalta

 

Oh, ma pobra musa! Què tens aquest matí?
Als teus ulls buits hi habiten visions nocturnes
I veig a ta pell –oscil·lant, pensatiu– el tint
De l’horror i les follies, fredes i taciturnes.

El súcube verdós i el rosat follet,
Van vessar-te la por i l’amor de ses urnes?
El malson, d’un puny despòtic en motí,
T’ha negat al fons d’un fabulós Minturnes?

Voldria que exhalant l’olor de la salut
Ton pit de forts pensars sempre en fos assistit
I que ta sang cristiana fluís en ones rítmiques,

Com els sons nombrosos de síl·labes antigues,
On regnen per torns el pare de cançons, Febus,
i el gran Pan, el senyor de les collites.

 


La Musa Enferma

 

¡Oh, mi pobre musa! ¿Qué ocurre en ti ésta mañana?
En tus ojos vacuos habitan visiones nocturnas
Y veo en tu piel -oscilante, pensativo- el tinte
del horror y las locuras, frías y taciturnas.

El súcubo verdoso y el gnomo rosado,
¿En ti el miedo y el amor derramaron de sus urnas?
¿La pesadilla, de un puño despótico en motín,
te ha anegado en el fondo de un fabuloso Minturnes?

Quisiera que exhalando el olor de la salud
Tu seno de firmes pensares siempre fuera asistido
I que tu sangre cristiana fluyese en ondas rítmicas,

Cómo los numerosos sones de sílabas antiguas,
Dónde reinan por turnos el padre de canciones,
Febo, i el gran Pan, el señor de las cosechas.


La Muse malade

Ma pauvre muse, hélas! qu’as-tu donc ce matin?
Tes yeux creux sont peuplés de visions nocturnes,
Et je vois tour à tour réfléchis sur ton teint
La folie et l’horreur, froides et taciturnes.

Le succube verdâtre et le rose lutin
T’ont-ils versé la peur et l’amour de leurs urnes?
Le cauchemar, d’un poing despotique et mutin
T’a-t-il noyée au fond d’un fabuleux Minturnes?

Je voudrais qu’exhalant l’odeur de la santé
Ton sein de pensers forts fût toujours fréquenté,
Et que ton sang chrétien coulât à flots rythmiques,

Comme les sons nombreux des syllabes antiques,
Où règnent tour à tour le père des chansons,
Phoebus, et le grand Pan, le seigneur des moissons.

(Charles Baudelaire)


 

R.

#6

Poema rítmico nacido a la luz de la vela en la madrugada; deseo se deje disfrutar al menos un poco.


Vela en la madrugada

 

Soñé un lugar pretérito a tu lado

realidad quebrada

        —núcleo desolado—

—estabas tan bella besada por la Luna…

 

Soñé tu voz

cantándole nanas a una cuna

 

Llamas fátuas en la bruma,

disueltas —una a una— esperanzas

éste yermo será mi campo de labranza.

 


¿Cómo hacer el olvido?

Si lo vivido contigo ha dado a mi ser

pleno sentido.

 

Hoy el viento sólo llena el cuenco del verde rocío del Leteo.

 

Me hago furia inmensa, Etna hacia el techo;

piensa el cora querer sacarse del pecho

hecho trizas.

 

Bajo la escalera, de las alturas a las que el amor

me lleva;

mi sino, mi condena acepto

embrazo la locura —faro oscuro— en el adentro.

 

Luciérnagas ama el gusano —ciego—

al tomarlas por estrellas;

mis huellas borrándose en la nieve,

más en éste cielo azul el Sol

se alza en lontananza en la cima de la montaña

—abandonados los enseres entre las cañas—.

 

Lleno de amor por el mundo

te guardaré en lo profundo del alma

mientras hago de éste mundo uno que valga la pena

para los hijos que un día tengas,

aunque no haya de ser

 

conmigo.

 

Porque yo ya a nadie

condeno;

mucho menos a llevar mi sangre maldita

en el vientre.

 

Sopla, aire helado sopla

enfría en mis labios el calor de sus besos.

 

Por éso alzo el vuelo lejos, entre las tejas

en la sombra de mis alas se disciernen rejas,

en el caldero que me dio la bruja hundo la brújula,

natura esdrújula para éste juglar errante,

por hogar;

camino.

 

Merezco perecer

sólo,

más deseo yacer

en compañía de lo amado;

hoy recojo la flecha que arrojé sin cuidado

que fuera de la vista hizo sangrar

al hado.

 

Brotan margaritas del páramo helado

la primavera anuncia su llegada entre libélulas y lágrimas

del hielo.

Ahora sonrío, ya sin velos

ya, sin verlos.

 

La aurora ausente besa

la vela encendida en la madrugada;

va haciéndose llano el camino de bajada.

 

Siento fénix

las cenizas del Ícaro que fui;

seguiré dando gracias a la vida, ahora y siempre

por ti.

 

R.

#1

Camino a Uskudara

Camino del hogar va mi escriba;

dejaré que su pincel te escriba hasta

desescribir(me) por completo…..de mi ser

 

Hasta que lo único que quedesea

la caricia del Sol en la piel,

el cuartetoterciario del seren el canto

………………….del silencio,

el incendio ——ahora——extinto;

 

el istmo que islas une en abrazo

con el mundo.

 

Escribir hasta que

sólo quede

 

la vida dada en regalo

las ganas de sonreír

el deseo de cuidar el mundo

 

y la paciencia del bambú

para darte las gracias por

……..el todo

por la nada

 

por la ausencia

por los besos

……..el cariño

 

por el aliento

y    —sobretodo—

por haberme hecho

feliz

siendo

después de

 

tanto.

R. Cirhián

Luciérnaga en el tarro de aceitunas

a L.

<"¿Voy––piensa––hacia los brazos de mi amada
o hacia la oscura tumba?”
La voz de la montaña le contesta:
“¡Hacia la oscura tumba!”
Heine, La voz de la montaña>



El vacío

solamente es espacio;
la ausencia, el cero binario,
el etéreo impulso en el avance de la luz.


El vacío

no existe cómo absoluto;
sólo
en conjuntos
de relativo.


Existe

en el ciego que siga una enseña
que aspire sólo a una silla curul.

Existe

agazapado tras la bóveda
de un paraguas azul

Existe

en la mujer asaltada
agredida
violada
que al testificar
ha de hacer frente
a palpables vestigios de inquisición

la nada existe
tras los dedos que firman
sentencias de ejecución.

Ausentes son pecho y razón
del fusil
que se dirige en el paredón
a unas manos desnudas,
cómo se ausenta el calor
en la noche fría,
así en necesidad la cortesía

o la poesía al error



vacío está el átomo
entre núcleo y electrón,
vacía es la distancia
fragmentada
entre tú y yo.

Más
¿qué ha de ser la nada si no el medio,
en el que el Universo
crezca y sobreviva?
¿qué otro principio o fin,
qué perpetum mobile,
seguirá moviendo un mundo pretérito a cero kelvin?

Sólo
la nada
la ausencia
el cero binario

Vacía la mente
la mentora del zen
alza el mismo cielo de su zenit

No.
No sólo nada
también perdurará la esencia
la innombrable sustancia
que alumbra el origen de todo lo que es.

También la fuerza que atrae
los trozos de un imán partido;
cómo un barco del dual uno rodando
sobre quánticos rodillos,

ni caducará la noche oscura
encerrada tras el muro
del graffiti del amor mordido.

No morirá la nádea esfera del núcleo,
por el aura habitada y unida,
cómo un niño
que ha salido a jugar al patio
hasta el final de la partida.

 

No fue vacua la tormenta
cuándo anticipó la calma,
ni tampoco lo fue el alma
que, en abrazos ístmicos,
siguió tendiendo puentes
entre orillas distantes.

Jamás fue huero el andar
desde que supe
que era a ti
adónde conducen los caminos.

Sólo
lamento
no haberte dicho
que has sido responsable
de la luz,
de la vida devuelta en las plazas
desde que se marcharon
las luciérnagas.

Ayer
cogí el tarro de aceitunas
dónde atrapé la última centella viva
y abrí la tapa
para devolverla al mundo

si con ella hay un vacío menos
vencerá siempre, al final
la poesía