Clamor | Cancionero de Corocotta

Se presenta Corocotta
¿dónde está la recompensa?
Quien llene la armería
mejor vigile la despensa.

Sé que soy un genio
sin hacer el test del MENSA
porque sé que solo el bien
en ésta vida te compensa.

Piensa, tu acción
determina la consecuencia;
has de pensar, hablar y actuar
en correspondencia;

edificar un puente
entre las artes y las ciencias:
allí en el punto dónde
despierta la conciencia.

Si sigues el caudal
hallarás la resistencia;
dejándolo manar
se acabará la penitencia.

Si buscas la verdad
lo auténtico, la esencia
prepárate para la intempérie
y ármate de paciencia.

El cariño en el querer
es sudor, sangre y coherencia;
la senda y la armonía
te otorgan la consistencia

Pues si hemos sido sólo
energía quieta y densa
el impulso y el movimiento
premian la persistencia.

Tan humano es errar
que el error viene de tienda
las herramientas llegan
en otra remensa.

No importa tu carga
si es ligera o extensa
las veredas de la senda
se abren de manera inmensa

Y si al andar te falta el Sol
por serte la noche propensa
tienes en ti su guía y calor
en tu misma existencia

Pues más allá de percepción
sensación o experiencia
el amor es el vitral
en que la luz se condensa.

Corocotta

europa

Volverme

Hoy voy a volverme canción;
el ritmo lo marca el viento
que recorre mis adentros
y siempre nace del pulmón.

Le da fuelle una pasión
cómo la fragua de Hefesto;
eterna es la transición
de aprendiz a maestro.

No quedará ningún rincón
que esté a salvo del tiempo;
le auguro un fin funesto
a cada cual por su traición.

Tripas rugen, corazón;
siendo tenue tu lamento
se eleve al del tormento
que sufres en tu razón.

En cada abrazo el misterio
de traer a la vida calor,
llenando de jilgueros
y verde el paisaje sin color.

Resisto cómo el Vietkong
ante el poder de un imperio
creando con éste amor
que llevo de uno a otro hemisferio.

Roberto Abelardo

Esperanza

Guardo la esperanza en lo más hondo de mi estuche
siembro sus semillas en los oídos que me escuchen
una luz que alumbre como los faros de un coche
cuando arrecia en frío soledad al caer la noche.

Amaos con locura, poco dura para siempre
si por amor venimos nada es cuestión de suerte;
siento hambres de la vida hora nada más verte
entre sábanas tenerte y a ti a besos comerme.

Llega el amor siempre a deshora
cuando crees que no lo necesitas
más algo en ti suscita el verdor de la flora;
las penas que mortifican atrás quedan en la loma.

Que amar no es ninguna broma;
es un rito a la vez que un juego
en que la esperanza asoma
besada por nuestro fuego.

Robestrébol

#34 Canción a una buena brujilla

Canción a una buena brujilla

Tú, que me escuchas cuando te alegro
y cuando tengo problemas;
tú que me enseñas tus artes
y aprendes de las mías.

Tú que en blanco entintas negro
e iluminas con tu abrazo,
tú que ante cualquier percance
sé que cuento con tu brazo;

hermana, brujilla mía,
en tu intuición confía
que las horas sombrías
tendrán fin al alzarse el día.

Se conoce lo que dicen los sabios:
que antes de llegar a rozar los labios,
a las malas brujas se les da
por el culo y por la boca sin piedad;

Pero a las brujas buenas los maderos
que para sanar almas avivan los calderos.

Robestrébol

#33 Canción a una mala bruja

Advertencia

Algunos de los contenidos son susceptibles de herir la sensiblidad del lector. Pedimos cada persona lea bajo su propia responsabilidad.

Tres cosas teme el hombre sabio;
la tormenta en el mar,
la noche sin Luna
y la ira de un hombre amable.

Patrick Rothfuss


Pa’ que llore mi mama que llore la tuya
y ya no hay más ley que valga.

Gata Cattana

Canción a una mala bruja

a una mala bruja

A ti, que en un amigo perpetuaras
las semillas del odio
que otro en ti plantara.

A ti, que avasallaras con tu coño
a quién su afecto te entregara;
a ti que utilizaras
a alguien bueno, que sólo bien te quiso.

Tú que eres mala bruja y mala puta;
que enorme perversión es tu camino
deseo que tu alma no haye ruta
y otra vez repitas tu cruel destino.

Deseo que te ahogues en tus babas,
que te acose el demonio de tu abuelo
¡y que, rotas por siempre tus alas,
jamás consigas alzar el vuelo!

Desunidos en tu sino humano, tierra y cielo;
vomitará tu existencia abyecta
¡condenada a existir -sin red ni velo-
en la orilla malsana del Leteo!

Robestrébol