Liras | Esperanza

Sé que nunca me amaste;
más incluso, que nunca me quisiste
hasta que en el percance
bien que a ti te dijiste
que no vale la pena el arma en ristre.

Sé que no soy ejemplo
todavía, más la senda y el tiempo
sabrán hacer del templo
-do’ habita lo que siento-
el guiar mi paso al son del viento.

No mates la esperanza;
bien tan sólo hay que saber ocultarla
en el pozo, en la panza
y salir a liarla
teniendo el caos y el orden en balanza.

 

Robert Cirhian

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