De cordeles (Soneto)

Contemplando roja la luna llena
te he visto volando en tus alas de papel,
asomado desde mi torre de Babel
al balcón desde el que arrojo mis penas.

Lo sé, soy un peligro y un problema;
un bello monstruo me habita bajo la piel,
pero en los muros de mi templo eres pincel
que sutilmente da forma al poema.

No hagamos caso de las señas del cartel;
nuestros cuerpos peregrinos son del bajel
que impulsa la sangre en nuestras venas.

No queramos vivir una condena;
sepamos vivir la existencia plena
si desotro somos la guía del cordel.

 

Roberto Abelardo