Improvisación en Coplas | Ventanucos

 

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Contrario al Estado,
contra la Sociedad,
contrario a la Iglesia
escupo mi esputo;

Cual cinta de Moebius
si me tuerzo, me enruto.
¿qué si las satirizo
con crudeza 
y lo disfruto?

Yo en las Ardenas
enfrentando un Panzer;
tragando arena
para paliar el hambre.

En el bautismo del fuego
gritarán mi nombre;
si en éste desierto
me encuentro con otro hombre.

No soy ningún puto
ni tampoco un loco;
pero éstos abusos
no me matan por poco.

Pues soy adicto al uso
de la risa en lo serio,
la fuente de mi fuerza
quedará en el misterio.

Más no es por pereza
que no revelo el truco;
es cuestión de entereza
que no ceda el ventanuco.

Soy diabólico y divino; puro.
Mi labor siempre es a futuro;
hacia el reposo y el Parnaso
éste mi fiel sendero auguro.

Robestrébol

Coplas sobre Collage | Ahora tal vez comprendas

Aprender1

Ahora tal vez comprendas la espina
que en el alma se hunde cual aguja;
es ésta la condición de la bruja
que con su vaina Britania domina.

He aquí el gran porqué de mi rima;
muchos la piensan una causa absurda
por haber de ser quién los hilos urda
mientras canta un rato y luego camina.

Mi confianza fue forzada; mi odio
tan honesto como mi amor sincero
por sentirlo de origen verdadero.

Tu compasión fue falaz, tu caridad
circunstancial bajo del telescopio;
María sometida a la urbanidad.

Olvidaste lo que es ver con la mente;
pues es acceder a través de lentes
el camino y sino del microscopio.

En sanar lo roto no basta el sexo;
el truco está en equilibrar el nexo
para devolverle el poder al plexo.

Porque ésta victoria me sabe a empate
prefiero no darnos el jaque mate,
sin embargo, voy a poner el pero;
se consciente de que yo ya no te espero.

Por una vez ser buena en el camino
sabes que en la senda cuentas conmigo.

Robert Cirhian

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En éste hogar mío que he okupado – Coplas endecasílabas

Integrando el duelo de un ser amado
Desquiciado por la urbe y su acústica;
De aquellos que amo he tomado el legado
Al hacer mías sus batallas únicas.

Incluso para quién me ha olvidado
Aún alienta mi vida a su luz fúlgida;
Para quién me conoció en la urbe pútrida
Me sepa como a Arquíloco; frustrado

Pues, harto del juego y perder los dados,
He dejado de maldecir al hado
Y, de regreso a mis raíces rústicas,
Me llevo ésta marmita barbitúrica

De la que el orden y el caos se han volcado
Por los rizomas de mis ramas druídicas;
transmutando el agua en poción mágica
que hace irreductible a quién la ha probado.

Al cerro patrio, al lar he retornado
Pues en la ciudad multan la música
Si ésta se toca sin haber pagado
La tasa impostada a la expresión mística.

En éste hogar mío que he okupado
Rio, canto y lloro de forma impúdica;
Y a quién le parezca que estoy sonado
Bien puede besarme la zona púbica.

 

Corocotta

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