Determinación (Soneto)

He decidido guardar mi esperanza
a salvo de malsanos atamanes
dónde no le alcancen vendavales
airados, ni los fuegos de venganza.

En soledad forjé mi confianza;
no porto amuletos ni talismanes
ni sigo a monjes, yogis ni chamanes
para cuadrar el peso en la balanza.

Nunca les fue propio a los animales
hacerse eco de nuestras quimeras
ni entender el porqué de nuestros males;

si tan solo entenderse pudiera
que en pecado y libertad no hay rivales,
a nuestras espaldas sierpes no hubieran.

Roberto Abelardo