Ordalía | Cancionero de Corocotta

Magistral en la instrumental / culto y coloquial
dones del patizambo y del manco de Lepanto
anoto otro tanto // acertando en el blanco;
rojo mana el rival, yace herido por el flanco.

Letal animal / habita el ánima mental
cuando se deja suelto sólo sabe hacer el mal;
se nutre del dolor / de la esencia vital
de la ira, de la pena, del vacío espiritual.

Hondo inspiro; medito, alejo de mi la sed
dejo libre mi ser // libo así mi doler
libero, sí, el poder / lo noto en mí / crecer
correr / fluir // no más sufrir / lo sé.

Zarpo para Samos, zafo un beso de mi Safo
me fundo en su cálido abrazo / bajo el faro
añoraré su amparo, éso lo tengo claro
más el precio del apego me acaba saliendo caro.

Húmedas veladas junto a exóticas bellezas
amenizan la jornada inundada de vileza
pan común // en los hijos de la pobreza;
quien puede / come // y quién no / reza.

Somos la avanzada // cruza la fachada
de ésta abadía // edificada en la nada
aquí se recuerdan / las personas más amadas;
la imagen del vitral guarda tu alma, camarada.

Vida y Muerte // existir es cosa vana
en la senda al nirvana una leyenda, es lo que hay;
ciñe la bandana / alta brande la katana
carga a la vanguardia // y en los labios –¡Banzai!

En línea directa descendiendo del profeta
celtíbero, mozárabe y mudéjar; reta
Corocotta a la rueda que rota en fase beta
si en ésta centuria se ha visto mejor poeta.

Corocotta

(Imagen de archivo personal)