Liras | Fe mía

Te he forjado, fe mía,
en mitad de la noche más oscura;
yo ya bien me sabía
que había de ser cura
lo que otros han llamado locura.

No es Dios, si no lo humano
el origen y equilibrio en el Karma;
es el darnos la mano
tras guardarnos las armas
el respeto y el maitri en el Dharma.

En las manos del fuego
me he observado leyendo el destino;
la autoestima y el ego
son distintos caminos
del todo y la nada en el Ser divino.

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Liras | Esperanza

Sé que nunca me amaste;
más incluso, que nunca me quisiste
hasta que en el percance
bien que a ti te dijiste
que no vale la pena el arma en ristre.

Sé que no soy ejemplo
todavía, más la senda y el tiempo
sabrán hacer del templo
-do’ habita lo que siento-
el guiar mi paso al son del viento.

No mates la esperanza;
bien tan sólo hay que saber ocultarla
en el pozo, en la panza
y salir a liarla
teniendo el caos y el orden en balanza.

 

Robert Cirhian

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Liras a una amiga en la tercera cita

Son tus ojos dos islas
de bosques verdes en mares azules;
tus labios las orillas,
tus senos los taludes
de la sierra que viento y lluvia eluden.

De espigas la diadema
que tu sabia y dulce testa corona.
Eres alta y serena;
cual luz del alba asomas
al bajarte de tu hogar en la loma.

Me gusta tu sonrisa,
tus tiernas manos que -con disimulo-
el brazo me acarician
cuando al baño circulo
y te alejas; yo ando absorto en tu culo.

Robestrébol

#39 3 Liras a los propios dioses

No es, tan sólo, el deseo
lo que anima mis dedos a rozar tu piel;
es guardar de tu cuerpo
la dúctil memoria del ser,
la forma primera en que aprendemos a ver.

No son sólo los labios
ni son unos besos encendidos el amor;
es la senda del sabio
es, en la fuente, el sabor
a un río profundo que corre entre los dos.

No es solamente el sexo
motor que en el ser enciende llama y pasión;
es labrar pleno el nexo
aventurarse sin temor
andar juntos sendas más antiguas que dios.

Robestrébol

#11 Liras Sensnom

Liras Sensnom

Jugando a ser Garcilaso, Quevedo y Juan de la Cruz a un mismo tiempo; cosa rara pero divertida.


Si trayese mi lira
aire de mar que calme la saudade
y apaciente ésta ira,
pudiera yo la espira
salir; el alma siempre hacia adelante.

Más, ¿qué si hacia la pira
es a dónde conducen los caminos?
La senda hacia allá es la vida
que antes de exhalar, inspira
tesón en la suerte del desatino.

Como la nube eleva
del río de Sol las gotas del agua,
así el rayo subleva
-ya en el gérmen de amebas-
el deseo de salir de la fragua.

R.