Clamor – Coplas en clave de rap

Se persona Corocota
¿dónde está la recompensa?
Si llenas la armería
vacía queda la despensa.

Sé que soy un genio
sin hacer el test del MENSA
porque sé que solo el bien
en ésta vida te compensa.

Piensa, tu acción
determina la consecuencia;
has de pensar, hablar
actuar en correspondencia.

Yo edifico un puente
entre las artes y las ciencias:
es en el punto medio
el despertar de la conciencia.

Pues si sólo somos
energía quieta y densa
¿cómo es que ésta luz
en los vitrales se condensa?

Es que en la unidad
se basa la resilencia;
el camino y la armonía
te otorgan la consistencia.

Quiebro con tristeza
la veda en la no-violencia:
no toleramos el abuso;
va contra de nuestra esencia.

Fieras en el asalto
aún más firme la defensa;
como el rayo en el Tunguska
somos pura energía intensa.

El cariño en lo que quieres
sacrificio y paciencia;
las vías de la tribu
se abren de manera inmensa

Misma senda, unidas,
unidos en fe, pasión y ciencia.
¡Los tribunos de la plebe
invocan a la resistencia!

-Corocota

Sed de tu carne – Rafael Lechowski (Quarcissus, III acto , VII escena)

Hoy me ha sido dado recordar una sabia máxima: en crear está la mitad del disfrute; la otra mitad está en compartir. Por éso, hoy me tomo una pausa en el proceso de crear, y me decido a compartir a mis referentes. Por ahora voy a centrarme, en exclusiva, en los escritores y escritoras que todavía siguen con vida; no sea que un día nos coja demasiado tarde para hacerlo.

 

Corría el año 2002; yo todavía me encontraba en la escuela primaria. Recuerdo que en aquellos tiempos hubo una especie de cataclismo en los patios del colegio; en cuestión de días, habíamos dejado de jugar a los juegos de siempre o a los que la moda dictaba. En vez de éso, podían verse pequeños corrillos en torno a un discman que alguien había traído al colegio; a veces, con un poco suerte, las monitoras del colegio hasta nos prestaban un reproductor portátil para poder escuchar sin las limitaciones de los auriculares.

Y es que, por vez primera, el rap se había adentrado en el patio de nuestra escuela, y jamás lo abandonó mientras seguimos estudiando en ella. No pasó mucho tiempo hasta que un amigo me mostrara Me gustan gordas, el primer tema de Rafael Lechowski que jamás escuchara, y del que rescato aquí dos versos:

Mira, esquelética, no hay ética en tu crítica;
Me gustan celulíticas y eso es lo que te pica.

Con el paso del tiempo, pude apreciar cómo el factor Bukowskiano de Lechowski evolucionaba a otras fronteras. Con Donde duele, inspira y su posterior reedición en formato jazz, éste artista hispano-polaco alcanzó, en mi opinión, una cumbre nunca vista en el panorama del rap peninsular.

Sin embargo, las metas de Lechowski distaban mucho de estar cumplidas. Tras la publicación de su primera antología La larga brevedad, éste 2019 ha visto culminado uno de los más ambiciosos proyectos que se hayan llevado a cabo en las últimas décadas.

Quarcissus es obra y fruto de años de trabajo por parte del autor y de los músicos que con él colaboran. Un álbum dividido en cuatro actos, dónde se encuentra la desgarradora y liberadora historia de un hombre que trata de encontrar el auténtico sentido de la existencia y de la misma vida. Una obra que sólo podría clasificar como ópera rap, dónde se presenta una narración interpretada y versificada con maestría, desde la narradora hasta el protagonista.

Dejo el enlace a su álbum un poco más abajo; antes quisiera compartir éste pequeño extracto en el minuto 46.20, la escena VII del III acto; Sed de tu carne.

Sed de tu carne – Rafael Lechowski

(A sus espaldas, la casa y el árbol; delante, un camino luminoso)

Me obstiné en olvidarte;
pero al alejarme de ti en el camino
me hice más pequeño y tú cada vez más grande.

Pero ya no tengo sed de tu carne:
conforme mi interior se llenaba de luz iba palideciendo tu imagen.

Las flores dejaron de exhalar tu aroma,
el propio dolor ha dragado el recuerdo y el silencio ha dejado de hablarme.
Ya no tengo sed de tu carne:
y no por ello te amo menos; ahora te amo más todavía, si cabe.

Igual que lo amo a él, pues amo al mundo como una sola vida;
al universo como un enorme corazón palpitante.

Ya no tengo sed de tu carne:
del desamor salí con vida,
pero de este Amor nuevo que nada me salve.

 

 

Espero lo podáis disfrutar, si se da la ocasión. Un saludo.

El vacío limpiará tu conciencia (Soneto)

Hay muchos que piensan que es un misterio
saber cómo librarse del bagaje
que entorpece el paso en éste viaje
en el que edificamos nuestro imperio.

Para liberarse del cautiverio
cada huella ha de ser peregrinaje
indeleble muestra de tu coraje,
del encuentro de tus dos hemisferios.

El vacío limpiará tu conciencia
otorgándole a tu ser el espacio
que le es tan necesario a su esencia.

No tengas prisa en adquirir tu ciencia;
son éstas gotas de saber que escancio
de allí de dónde has de beber despacio.

Roberto Abelardo