Rutas (Soneto)

De aquellos placeres que hay en la vida
pocos hay que duren más de un instante
y que sepan llevarnos adelante
por la senda de lo que no se olvida.

Hay rutas para las que no hay salida
y otras que ponen a prueba el talante;
es, en muchas otras, cuestión de aguante
no lamentarse por causas perdidas.

Todo sendero un día se bifurca
y en tanto es querer buscarse la ruina
aferrarse a quién no va en nuestra ruta.

No te hará feliz ninguna doctrina
pues la libertad es la mayor fruta
a la que puede aspirar quién camina.

Roberto Abelardo

Determinación (Soneto)

He decidido guardar mi esperanza
a salvo de malsanos atamanes
dónde no le alcancen vendavales
airados, ni los fuegos de venganza.

En soledad forjé mi confianza;
no porto amuletos ni talismanes
ni sigo a monjes, yogis ni chamanes
para cuadrar el peso en la balanza.

Nunca les fue propio a los animales
hacerse eco de nuestras quimeras
ni entender el porqué de nuestros males;

si tan solo entenderse pudiera
que en pecado y libertad no hay rivales,
a nuestras espaldas sierpes no hubieran.

Roberto Abelardo

Apariencias (Soneto)

Tú ves en mi éste calmo y gentil porte;
el de un monje que va rezando un sutra
mientras, alegre, va embrazando ruta
sin que la cuesta o la subida importe.

Más cien veces habré perdido el norte
habiendo vuelto de nuevo a la gruta,
por tal de dar a probar ésa fruta
que la mente impulsa cómo un resorte.

Toda persona lleva consigo un disfraz
que impide ser libre a nuestra conciencia
y encontrar en nuestra vida el dulce solaz.

Siempre nos engañan las apariencias;
ardúa es la guerra de quién quiere hallar paz
y quién más duda, alberga más sapiencia.


Roberto Abelardo

Despierta

Hay heridas que llegan a las venas
aunque la piel nueva haya borrado
las cicatrices.

Hay heridas que no se ven
en tanto hay voces que articulan
sin labios,
en tanto hay imágenes
que no ha plasmado ningún pincel.

Hay una sonata que aún nadie ha compuesto
cada vez que la brisa agita
las copas de los árboles.

Hay una sonrisa que te espera
y una ocasión de ser amable
cada mañana.

Para ver
sólo hace falta
abrir los ojos,

pero,
y si de verdad quieres ver,
primero has de decirte:

¡despierta!

R.

Debilidades (Soneto)

Por verme incapaz de mis emociones
dominar, a quiénes yo más quería
dañara aunque no se lo merecían.

En mi noche eterna no amanecía
los labios teñidos de sinsabores;
pródigo antes fuera yo en mis amores
y ahora sólo soy planície baldía.

Más aún habrá de llegar el día
en que regresen de nuevo los colores,
en que alegren otra vez los cantores
cómo antes de todo ésto solían.

No pido ni ruego que me perdonen
libres somos cómo los ruiseñores;
sólo hace falta decirse: confía.

Roberto Abelardo

Fluyendo

Ha nacido en éste invierno una luz en el Averno,
un continuo que es eterno y tan mutable cómo el viento
al recolectar lamentos, al llevarse lo que siento
en mi sino sabe haciendo tantos trazos en el lienzo.

Hoy las puertas se han abierto; el mundo estalla en su concierto
mi vergel abraza al yermo cómo el alma llena el cuerpo.
No hay fracaso, no hay acierto; que espere posado el cuervo
que si hay algo de cierto haré ésto hasta hallarme muerto.

En mi sangre está la sal que aliña la instrumental
haciendo de la espiral mi camino hacia el final;
hoy nos toca hacer el mal, hacerle caso al animal
y que el latido sea el timbal, inquebrantable sea el cristal.

Lejos de tu festival, inmerso en la estival
labor de mi rima existencial, hago de mi energía vital
el más sagrado vial, mi fragmento del Grial;
que jamás me pondrán bozal hasta el día de mi funeral.

Robestrébol

Sendero a Eleusis (Soneto)

Cada día me visita la muerte
y de su atención constante soy reo;
tanto poner en duda lo que veo
ha hecho de mi razón una más fuerte.

En mi mente los demonios son hueste
y andan tras de mi en todo lo que creo;
sin dar por cierto todo lo que leo
busco el camino que lleve a la fuente.

Vengo siguiendo las huellas de Orfeo
dónde reposa mi trino, el solfeo
siendo del bien en el mundo aliciente.

Está en mi destino el ser valiente;
ser uno mismo siempre es suficiente
mientras del aire las rimas moldeo.

Robestrébol