De cordeles (Soneto)

Contemplando roja la luna llena
te he visto volando en tus alas de papel,
asomado desde mi torre de Babel
al balcón desde el que arrojo mis penas.

Lo sé, soy un peligro y un problema;
un bello monstruo me habita bajo la piel,
pero en los muros de mi templo eres pincel
que sutilmente da forma al poema.

No hagamos caso de las señas del cartel;
nuestros cuerpos peregrinos son del bajel
que impulsa la sangre en nuestras venas.

No queramos vivir una condena;
sepamos vivir la existencia plena
si desotro somos la guía del cordel.

 

Roberto Abelardo

Sendero a Eleusis (Soneto)

Cada día me visita la muerte
y de su atención constante soy reo;
tanto poner en duda lo que veo
ha hecho de mi razón una más fuerte.

En mi mente los demonios son hueste
y andan tras de mi en todo lo que creo;
sin dar por cierto todo lo que leo
busco el camino que lleve a la fuente.

Vengo siguiendo las huellas de Orfeo
dónde reposa mi trino, el solfeo
siendo del bien en el mundo aliciente.

Está en mi destino el ser valiente;
ser uno mismo siempre es suficiente
mientras del aire las rimas moldeo.

Robestrébol

Aprendiendo (Soneto)

No sé si soy yo que ya no confío
o que al fin he aprendido a ser paciente,
a ser la llama que el ánimo aliente
luz encendida adentro del estío.

Éste cuerpo mío es mi navío
y tiene por capitana mi mente;
lo tripulan el sudor de mi frente
y ésta sangre que aún añora los ríos.

Servirá éste verso para el doliente
y aún con éste otro el indolente
sabrá su fuerza llenarse de brío.

Guardemos la memoria del olvido
cual ése destello fugaz y esquivo
en que fuimos felices, solamente.

R.

Sólo se apaga el que desespera (Soneto)

Qué fuiste si no un trozo de madera
que alguien consumió al avivar su hoguera.

Fuiste engañado por tretas arteras;
herido por las acciones rastreras
de quién dijo amarte cual vez primera.

No confíes si dice que te espera
pues sólo quiere encerrarte en su esfera
para hacer su existencia más ligera.

Alégrate de que algo sirviera
ya del sueño ha despertado la fiera.

Sin inviernos no habría primavera
y el agua fluye en continuo en las eras.

No te dejes llevar por la flojera;
sólo se apaga el que desespera.

Robestrébol

 



 

Soneto en rima A constante y consonante.

Ascesis (Soneto)

Iluso es quién confía en las promesas
en que unos besos dados a escondidas
alivien el sinsabor de la herida
prendiendo en fuego todas las pavesas.

La naturaleza humana es aviesa;
posee constantes hambres de vida
y la nuestra ha sido concebida
según a lo que más nos interesa.

Día tras día en mi esfuerzo porfío
desde que al regresar del mar Egeo
se quebrara el mástil de mi navío.

Llobregat abajo lanzo mi envío;
aún si estoy trabajando en el museo
ya sólo de mi musa soy correo.


Robestrébol

Luz marina

No sé como, has sembrado en mi esperanza
el aroma de frutos estivales
pues en mi pecho retumban timbales
hasta allá dónde el cielo no alcanza.

De nuestras sendas haremos balanza;
son nuestros errores muy naturales
Pues nunca hemos sido más que animales
cuidando los brotes en la labranza.

Tengamos tan solo el aire por disfraz;
aroma a nosotros en nuestras fosas
sacarnos por fin de encima las losas
y encontrar en nosotros al fin solaz.

Sabremos un sueño la luz hermosa
y que dure una vida si se es tenaz.

Robestrébol

 

 

Esperanza

Guardo la esperanza en lo más hondo de mi estuche
siembro sus semillas en los oídos que me escuchen
una luz que alumbre como los faros de un coche
cuando arrecia en frío soledad al caer la noche.

Amaos con locura, poco dura para siempre
si por amor venimos nada es cuestión de suerte;
siento hambres de la vida hora nada más verte
entre sábanas tenerte y a ti a besos comerme.

Llega el amor siempre a deshora
cuando crees que no lo necesitas
más algo en ti suscita el verdor de la flora;
las penas que mortifican atrás quedan en la loma.

Que amar no es ninguna broma;
es un rito a la vez que un juego
en que la esperanza asoma
besada por nuestro fuego.

Robestrébol